Historia, identidad y compromiso: la evolución del Servicio de Anatomía Patológica del CLILAB
El Servicio de Anatomía Patológica del CLILAB ha experimentado una profunda transformación desde sus inicios a finales de los años setenta. Juan Dasilva Villanueva, coordinador técnico de Anatomía Patológica y testimonio directo de esta trayectoria, recuerda cómo aquel pequeño laboratorio vinculado al Hospital Residència Sant Camil ha evolucionado hasta convertirse en un servicio técnicamente consolidado y con proyección multicentro.
Este artículo ofrece un recorrido cronológico por las diferentes etapas que han marcado la evolución del Servicio de Anatomía Patológica a lo largo de las últimas décadas, poniendo de relieve la voluntad, el esfuerzo y el compromiso colectivo que nos han traído hasta aquí.
Los inicios: recursos limitados y mucha vocación
Durante los primeros años, el servicio funcionaba con una estructura muy básica: registros en papel, procesos completamente manuales y equipamiento limitado. Las técnicas histológicas se realizaban de manera artesanal y con pocos recursos, a menudo sin los sistemas de seguridad y de automatización que hoy consideramos imprescindibles: ni cabinas de extracción, ni control de vapores, ni circuitos diferenciados para sustancias tóxicas. La actividad en autopsias era intensa, especialmente en las autopsias clínicas de pacientes con VIH. A menudo se improvisaban soluciones y, aun así, el trabajo se cumplía con rigor, en un contexto histórico complicado. Quien vivió aquellos años sabe que, con muy poco, se hacía mucho.
A pesar de las dificultades, un equipo reducido pero comprometido —formado inicialmente por un patólogo y un técnico—, con voluntad y creatividad, levantó las bases del servicio, desarrollando una cultura de responsabilidad, rigor y trabajo colectivo.
Consolidación y crecimiento en los años 90
La década de los noventa marcó una etapa de expansión. La actividad aumentó con la incorporación de la cirugía del Hospital de Sant Antoni Abad y el programa de citologías ginecológicas de la atención primaria. También se creó la figura del citotécnico, hecho que permitió avanzar en especialización y mejorar la organización del trabajo.
Informatización y nuevos equipamientos
A finales de los noventa e inicios de los 2000 se produjo un cambio clave con la implantación del PatWin, primer sistema informático de laboratorio (SIL), que permitió mejorar el registro y la trazabilidad de las muestras. Paralelamente, se incorporaron los primeros equipos automáticos, como procesadores de tejidos, teñidores automáticos y sistemas de inmunohistoquímica, que aumentaron la fiabilidad y la eficiencia del servicio.
Modelo multicentro y certificación de calidad
En 2002 el servicio pasó a ser gestionado por el CLILAB, iniciándose una nueva etapa de expansión con la incorporación de actividad procedente de Igualada, Vilafranca y diversas áreas de atención primaria. Este crecimiento comportó retos organizativos importantes y la consolidación de un modelo multicentro. En 2004 se obtuvo la certificación ISO 9001, que supuso un paso decisivo en la normalización de procesos y en la cultura de calidad.
Automatización e integración de nuevos centros
Entre 2010 y 2020 el servicio entró en una etapa de madurez técnica, con más automatización y mejoras en seguridad y productividad. Durante estos años también se integraron nuevas actividades hospitalarias y se implantó un sistema integral de trazabilidad de muestras, reforzando el control de todo el proceso diagnóstico.
Digitalización y proyección actual
En los últimos años, la digitalización ha sido uno de los grandes retos. El proyecto iniciado en 2023 permitió digitalizar el 100% de las biopsias en solo un año. En 2024 el servicio obtuvo la acreditación UNE-EN ISO 15189 en patología mamaria, reforzando su reconocimiento en calidad diagnóstica. Paralelamente, el proceso de fusión entre CLILAB y CSI ha comportado una reorganización profunda del servicio.
La evolución también se refleja en el crecimiento del equipo técnico: de 2 profesionales en el año 1989 a 11 técnicos y 2 citotécnicas en 2026, capaces de absorber un volumen de actividad muy superior y cada vez más complejo.
Mirando hacia el futuro
Según Juan, el futuro del servicio dependerá en gran parte del talento y la formación del personal técnico, pieza clave en la cadena diagnóstica. Los próximos años traerán más automatización, nuevas técnicas y una integración plena de la patología digital.
Con una trayectoria construida sobre el rigor, el compromiso y la capacidad de adaptación, el Servicio de Anatomía Patológica del CLILAB se posiciona hoy como un modelo técnico consolidado y preparado para afrontar los retos del futuro.